Es considerado como una filosofía de vida más que un sistema
de aprendizaje. Su principio
básico es seguir al niño. Este método no incita a la
competencia entre compañeros/as, se
respeta y valora el logro de cada estudiante
individualmente.
Los principios que fundamentan a la pedagogía de Montessori
son:
El principio de libertad
El principio de la actividad
El principio de vitalidad
El principio de la individualidad
ZAPATA, Oscar (1989), señala que:
Puesto que el niño es un ser esencialmente activo, la
actividad física y el movimiento son el
camino por el cual la inteligencia logra la captación, y
recreación del mundo exterior y permite
afinar su voluntad.
El hombre se relaciona con el mundo exterior a través del
movimiento y la acción, por eso la
escuela debe brindar al niño un ambiente apropiado, en el
que pueda actuar con total libertad
y pueda encontrar el material y los juguetes didácticos que
respondan a su profunda necesidad
de moverse, de actuar y de realizar ejercicios.
Por medio de estos ejercicios libres, el niño conforma su
individualidad al tener posibilidades
de operar y obtener logros que le permiten sentir confianza
en sí mismo.
El medio ambiente es indispensable para enseñar y para
lograr aprendizajes significativos. El/la
niña requiere dejarlo libre, de esta manera puede aprender
de manera espontánea e
independiente. ZAPATA (1989), establece que “El método
Montessori al concebir
esencialmente la educación como autoeducación; exige de los
educadores que estimulen los
ejercicios de la vida práctica infantil y que asuman la no
intervención directa, en razón de que
el niño debe hacer su trabajo por sí mismo
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